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Colorín colorado Windows XP.
Por Alejandro Segovia.

Hoy en día el sistema operativo de una computadora es algo con lo que millones de personas convivimos todos los días y por eso escribo esto, para poder despedirme definitivamente de un compañero de trabajo que aunque hace tiempo ya no convivimos, si tenemos muchas experiencias juntos. Mi viejo amigo y enemigo Windows XP.

Hagamos un poco de historia, pues creo que vale la pena recordar como paso todo.

La primera vez que vi una computadora fue una IBM, no se ni que modelo era, pero debió ser algo que hoy no estaría o no debería estar en ningún escritorio decente. Con un gabinete del tamaño de un refrigerador, una pantalla muy pesada que solo dejaba ver unas letras verdes brillantes y un teclado tosco y además, muy costosa.

En aquel tiempo no me interesé por el armatoste, por que creaba mi música usando el secuenciador interno de mi teclado Ensoniq E-SQ1 y con sus 8 pistas me bastaba. Que pena me da hoy.

Luego entré a trabajar a un estudio donde usaba un Macintosh SE, que llegué a detestar por que aunque usaba el entonces moderno «ratón» el puntero en el pequeño monitor era diminuto y no lo veía bien.

Cuando empujado por el entorno laboral tuve que decidirme y comprar un ordenador, obviamente fue una máquina compatible con IBM en lugar de la Macintosh.

Alguien me dijo que podría comprar algo similar a la IBM por menor precio, si buscaba un equipo de otra marca o quizá armar una comprando los componentes por separado.

Así que mi primer ordenador fue uno fabricado por una marca local «Electra» y que contaba con 512k de RAM, un disco duro de 20MB y un monitor monocromático de 15 pulgadas.

Luego de una casi interminable fila de sucesos con máquinas, programas, virus y sistemas basados en «MS-DOS», un día entro Windows en mi oficina y se quedó ahí por muchos años.

Ver como un entorno de ventanas va pasando de lo burdo a lo casi perfecto es cuanto menos, lo mínimo que podría decir de lo vivido con las distintas versiones que tuve de Windows 3.1, Windows 95, Windows 98, Windows ME, y Windows XP.

(Aquí mi agradecimiento a mi hermano Pepe y sus colegas ingenieros por su asesoría y paciencia).
Aprendí que debías cuidar a tu computadora y cuidarte también de Windows y acostumbrarte a trabajar a la defensiva.
Por lo que el PC era una mezcla de herramienta de trabajo y búnker digital dotado de antivirus y herramientas de mantenimiento del sistema.
Claro, avía espacio para crear música, tareas de oficina y por que no, juegos pero siempre con algún policía cibernético cuidando el entorno.

No todo fueron experiencias adversas, recuerdo con cariño que mi PC fue la primera máquina que escuché hablar, con voces sintetizadas fabricadas por compañías como Loquendo o el famoso JAWS y que Windows incorporó una sosa pero eficaz herramienta de lupa o ampliador de imagen para quienes no vemos muy bien.

Grabar y editar audio digital se convirtió con el tiempo en una de mis principales actividades y con todo y lo lento que podría ser mi último equipo con Windows XP, era sin duda toda una proeza para un equipo que hasta ese momento era mi única opción.

Todavía extraño algunas funciones básicas que no están en Mac y que Windows ofrecía, como copiar una carpeta sobre otra del mismo nombre y mezclar los dos contenidos sin borrar la carpeta de destino y aunque al día de hoy creo que no volvería a ninguna versión de Windows, reconozco que después de tantos años de trabajar juntos, le voy a echar de menos.

Gracias Windows XP, por que al final fuiste un sistema estable y entendiste que hacer la guerra con el usuario no fue bueno para nadie, gracias por tus salva pantallas, tus tapices, tus pantallas azules, tus cuelgues, tus colorines y colorín colorado, Windows XP se ha acabado.